Cuba se Prepara: Buenas Nuevas en el Horizonte.

cada cubano, independientemente de su raza, religión o ideología, es parte integral de nuestra nación.

El Rey Salomón, propuso dividir a un niño en dos para determinar quién era la verdadera madre.

Frente a esta severa propuesta, la verdadera madre prefirió renunciar a su hijo antes que verlo herido, revelando así su auténtico amor y maternidad.

Pocas narrativas brillan con el poder moral y la sabiduría que emana del relato bíblico del Rey Salomón. Este no es solo un cuento de antaño, sino un eco que resuena en el alma de Cuba hoy, invitándonos a reflexionar y actuar con compasión y amor.

Cuando el Rey Salomón se vio enfrentado a la angustiante decisión de dividir a un niño entre dos mujeres, su propuesta no era una solución, sino una prueba del corazón humano. La verdadera madre, movida por un amor incondicional, eligió el bienestar de su hijo por sobre todo. Esta historia resalta una verdad fundamental: el verdadero liderazgo y amor maternal implican sacrificio y compasión.

Hoy, frente a las divisiones y desafíos que enfrenta nuestra amada Cuba, ¿no somos acaso llamados a considerar el bienestar colectivo por sobre las diferencias? La historia de Salomón nos insta a proteger a nuestra familia, nuestra isla, de cualquier daño, incluso si eso significa renunciar a nuestras propias convicciones por un bien mayor.

Al buscar lo mejor para nuestra nación, recordemos que hay personas reales allí: nuestra familia y amigos. El daño colateral no es una opción.

No podemos hacer desaparecer a una parte de la isla por pensar diferente. 🤔 y para cambiar la mente primero hay que llegar al corazón obrando con amor y fe.

Continúa apoyando a tu familia, manteniendo un corazón bondadoso y poniendo a Dios por delante de todo. Comparte amor y unidad en familias y vecindarios.

Quien tiene a Dios en su corazón, jamás dañará a un hermano por pensar distinto.

Encontremos nuestra espiritualidad y aspiremos a lo mejor para el prójimo. Así, dejaremos atrás divisiones para convertirnos en una Cuba unida al servicio de Dios.

La Acción del Amor

El amor por Cuba debe traducirse en acciones concretas. Apoyar a nuestras familias, fomentar la unidad, y poner a Dios y el bienestar común al frente de nuestras decisiones. Cada paso que damos hacia la ayuda mutua y el respeto por las diferencias es un paso hacia una Cuba sanada y fuerte.

No buscamos un cambio que traiga más sufrimiento, sino una transformación que nazca del corazón. Quien ama genuinamente a Cuba y sueña con un futuro prometedor para nuestra isla sabe que el primer paso es sembrar amor y fe. Solo entonces podremos aspirar a un cambio verdadero y duradero.

Amado Dios, que habitas en el santuario de nuestros corazones:

Hoy elevamos nuestras voces en una sola oración,
Pedimos por la unidad en nuestras diferencias,
Que la diversidad de nuestros pensamientos, culturas y almas
No sea un motivo de división, sino un puente hacia la comprensión mutua.

Derrama sobre nosotros tu amor y paciencia,
Para que, en cada conversación y cada encuentro,
Recordemos que más allá de las opiniones,
Somos hermanos y hermanas, hijos de la misma tierra.

Hoy entendemos que para crecer como pueblo debemos seguir tus instrucciones y rogamos para que despejes la ignorancia y el mal de nuestra cultura.

Concede a cada uno de nosotros la sabiduría para reconocer la verdad en medio de la confusión, y la fortaleza para actuar con justicia y amor.

Ilumina nuestras mentes y corazones, para que encontremos el camino hacia una convivencia pacífica y respetuosa, y juntos, como una familia unida, superemos los desafíos que enfrentamos.

Bendice a nuestra nación con tu gracia y haz que, de este suelo fértil, brote una nueva era de hermandad y progreso.

Amén.

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