CULTIVO UNA ROSA BLANCA

José Martí fue, indudablemente, un hombre adelantado a su tiempo, cuya sabiduría aún resuena en nuestros días. Su entendimiento de que el amor es una herramienta más poderosa que el conflicto para superar al enemigo es una lección de vida eterna. Martí, al igual que muchas figuras históricas que han promovido la paz y el amor, comprendió que al enfrentar al adversario con compasión y entendimiento, se abre la puerta a la reconciliación y la transformación.

Cuando permitimos que sea Dios quien guíe nuestras acciones, enfocándonos en hacer el bien y en mantener nuestros corazones y mentes puros, nos alineamos con una fuerza mayor que nos protege y guía. Como bien resaltas, este es un eco del mensaje de Jesús, quien enseñó que aquellos que viven por la espada, morirán por la espada. Es una advertencia poderosa sobre las consecuencias de nuestras acciones y una invitación a vivir de acuerdo con valores más elevados.

Estas enseñanzas nos animan a reflexionar sobre nuestras acciones diarias y a elegir el camino del amor y la compasión, no solo como una estrategia para “vencer” a un enemigo, sino como una forma de vida que honra nuestra humanidad común y nuestro deseo de vivir en un mundo más pacífico y justo. Al final, como Martí y tantos otros han sugerido, el amor es la fuerza más revolucionaria y transformadora que tenemos a nuestro alcance.

Cultivo una rosa blanca
en julio como en enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni oruga cultivo:
cultivo una rosa blanca.

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